Matemáticas contra política
19/07/2010 00:10:11, por albaricoque

Matemáticas contra política
En esto de las manifestaciones hemos progresado mucho últimamente. Hace veinte años el organismo que convocaba la manifestación decía que habían asistido, por ejemplo, cien mil personas. Enfrente, el organismo contrario a la manifestación hacía una estimación más baja: unos ochenta mil. Los dos barrían para casa, pero dentro de unos límites. Escuchábamos a los dos, y concluíamos que posiblemente habían sido noventa mil los asistentes.Pero eso ha quedado atrás. Ha quedado atrás la vergüenza y un mínimo respeto a la realidad y a los ciudadanos. Ni hay ya honradez para decir la verdad, ni hay el miedo a las consecuencias políticas de que te pillen en una mentira flagrante. Tan acostumbrados estamos ya a las mentiras de los políticos que nadie se va a enfadar por unos numerillos mal calculados.
Y así pasan cosas como lo de la manifestación de Barcelona en favor del Estatut (un caso extremo, pero por desgracia no el único). La Guardia Urbana dice que han asistido 1,2 millones de personas. Los organizadores dicen que han sido 1,5 millones. Ninguno de los dos organismos explica el método por el que han obtenido esos números. Pero logran que los medios propaguen la idea de que la manifestación fue multitudinaria, prácticamente la más grande de la historia de la democracia en toda España. Llega el debate sobre el estado de la nación y el político de turno dice que el pueblo ha hablado a través de esa manifestación (y por supuesto, ha dicho lo que conviene al político).
Pero llega después Lynce, una empresa que se dedica a calcular la asistencia a manifestaciones, usando un método que incluye fotografías aéreas, inferencias a partir de densidades medias y, en último término, el conteo persona a persona. Y concluye que realmente asistieron unas 62.000 personas, con un margen de error del 20%.
http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/2308419/07/10/Unas-62000-personas-dato-definitivo-de-Lynce-de-la-manifestacion-de-Barcelona.html
Son muchas, 62.000 personas. Pero no serán tantas, cuando los políticos tienen que multiplicar esa cifra por 24 para convencernos de la legitimidad de lo que defienden.
¿Cómo hemos podido llegar a estos niveles de desvergüenza?
